Mi corazón bombea sangre por todo mi cuerpo. Sangre roja y contundente que no me pertenece, sino que es la mezcla de generaciones que se pierden en las brumas del tiempo pasado. Siento cómo fluye por mí: sangre, tiempo, fuerza..., las experiencias de parientes perdidos, las vivencias de personas que nunca llegué a conocer, las vidas de antepasados que vivieron, amaron, lucharon y desaparecieron. Son parte de mí, soy su producto, soy el último eslabón de una cadena anclada en muchas paredes.