El soldado Váral se asomó rápidamente por encima de la roca y apuntó con el fusil hacia el camión. A su nariz llegó el olor de la carne sanguinolenta de los pedazos desperdigados del camello, secándose al sol. A Váral todavía le costaba creer que acababa de estar justo al lado del causante de la emboscada. Apretó los labios, resignado por haber perdido la ocasión perfecta de haber acabado con él. Con la mirada, buscó a Kouric y lo encontró acercándose a su posición con el arma dirigida constantemente hacia la parte trasera del camión. Váral le hizo señas con la mano y le indicó que rodeara el camión por delante y que se acercara por el otro lado. Así, atacarían desde dos flancos. Por su parte, Rakku y Lailo se aproximaban al camión por la parte delantera, pero Váral les ordenó con otras señas que se detuvieran y que siguieran vigilando la zona. Váral no las tenía todas consigo, pues no estaba seguro de si podría haber más atacantes apostados cerca. Quizás, el crío escondido en el cami...