Por favor, sácame de aquí. Por favor, sácame de aquí. Por favor, llévame lejos, donde deje de sangrar, donde deje de llorar, donde deje de recordar. El aire me asfixia, no respiro. ¿Por qué? Los demás me miran y no comprenden. Me oyen y se aburren. Me preguntan y se cansan. Nadie comparte mi carga incomprensible. Nadie comprende mi puzle y continúa desarmado. Demasiadas piezas, demasiado diferentes. Formas imposibles. No encajan, no hay figura, no hay forma, no hay contenido, no hay fin. Solo piezas que no dejan de venir y que no encajan. Lluvia de pedazos de una vida que no conduce a ninguna parte. Una carretera cortada por una abrupta sima de insondable oscuridad. Caigo. Agito los brazos y nadie me tiende la mano, no la mano que necesito. Se cansan, se aburren, no me entienden, no me ayudan. Solo, caigo y me regodeo en mi caída, en mi soledad, en mi dolor. ¿Soy especial porque sufro? Mentira. ¿Soy raro porque aún me duele? ¿Soy iluso porque siento lo que no sienten, no entienden, no...