Diario (Tercera parte de siete)
Día 493. Anoche no pude dormir. No podía dejar de darle vueltas a todo. El panorama de ahí fuera, cómo está todo ahora... No saber nada de Raquel... Y encima lo de ese crío que me encontré... Todo ello se estancó en un revoltijo recurrente de preocupación dentro de mi cabeza y no me dejó tranquila ni un segundo. Traté de calmarme tomándome una infusión a eso de las tres de la mañana, pero no me hizo gran cosa. Seguía pensando en el día negro con el que me había topado cuando salí, y en el niño moribundo tirado a un lado del camino. ¿De verdad que se ha acabado el mundo así...? ¿Soy acaso la única que queda sin contaminar?