Otra eternidad por delante
― Realmente; dime, Cornelio; ¿crees que nuestra existencia se merece tanto sufrimiento? ¿Tanta... pérdida? ―preguntó lord Adelpho, sentado al borde de la cama, con un tono de clara consternación quebrando cada una de sus palabras. Cornelio, su criado, escuchó la pregunta con gesto calmado y sin alterar ni un milímetro su erguida postura servicial. Estaba de pie, justo delante de la puerta cerrada del dormitorio. Su aspecto formal y pulcro contrastaba claramente con la mancha de sangre aún caliente que le goteaba por la barbilla.