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Mostrando entradas de agosto, 2014

Otra eternidad por delante

― Realmente; dime, Cornelio; ¿crees que nuestra existencia se merece tanto sufrimiento? ¿Tanta... pérdida? ―preguntó lord Adelpho, sentado al borde de la cama, con un tono de clara consternación quebrando cada una de sus palabras. Cornelio, su criado, escuchó la pregunta con gesto calmado y sin alterar ni un milímetro su erguida postura servicial. Estaba de pie, justo delante de la puerta cerrada del dormitorio. Su aspecto formal y pulcro contrastaba claramente con la mancha de sangre aún caliente que le goteaba por la barbilla.

Imagen con latido (77): Hacer compañía

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Coma

“ Esta mañana he recorrido a pie los diez kilómetros que hay hasta ciudad Neuk. Allí, la situación parece ser la misma: no queda absolutamente nadie. La calles están tan desiertas como las de aquí, y no hay ni rastro de nadie por ningún sitio. ¿Adónde rayos ha ido todo el mundo?

Imagen con latido (76): Warrior

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Unidad defectuosa

― Vale, ¿me oyes, Atsu? Ya he llegado a la casa. He podido entrar, la puerta estaba... Joder, Atsu... Hay... Aquí hay sangre por todas partes.

Imagen con latido (75): Jungla

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Encuentro bajo el agua

Bajo el agua del lago, todo estaba tranquilo y en paz. Tenía la sensación de estar inmerso en un mundo paralelo y ajeno, al que apenas llegaba el alboroto de la batalla que se libraba en la superficie. Miró hacia arriba, más allá de las ondulaciones del agua. Los cuerpos escaldados caían por la borda de las barcas unos tras otros, con cada pasada de la sombra negra del dragón alado distorsionada por las aguas agitadas. Las bajas del combate empezaban a hundirse muy por encima de él, como una lluvia submarina de muerte y de pérdida. Entre los cadáveres que caían lentamente a su alrededor, encontró el suyo propio, con la piel derretida y el gesto marcado por una mueca de dolor. Al principio, no le resultó extraño: estaba observando cómo la gravedad tiraba de su propio cuerpo inerte arrastrándolo hasta su tumba de limo sumergido. Sin embargo, pronto se percató de lo antinatural que resultaba observarlo desde fuera.