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Nota del autor: Paréntesis

¡Buenas! Pues aquí estoy. Como algunos ya sabréis, he sido un poco irregular estas últimas semanas a la hora de subir las historias. Y, por motivos personales, no podré subir historias en las próximas semanas. De modo que "Historias con latido" se va a tomar un pequeño paréntesis. El próximo día 17 de diciembre , si todo va bien, volveré a pasarme por este blog para publicar novedades. Hasta entonces, podéis disfrutar de todas las historias ya publicadas, y espero volver para esa fecha para continuar y finalizar "Sujeto de prueba 001". Un abrazo muy fuerte a todos y gracias por estar ahí. Nos veremos de nuevo pronto. Aio

Nota del autor: ¡Hola de nuevo!

¡Muy buenas! Algunos de vosotros os habréis dado cuenta de que el pasado jueves día 29 de octubre no subí ninguna historia al blog. En realidad, me fue imposible hacerlo, y me disculpo si alguno de vosotros se quedó esperando un capítulo nuevo de "Sujeto de prueba 001". Por suerte, esta semana retomo la historia y ya podéis leer la tercera parte. Muchas gracias a todos por estar ahí. Un abrazo muy fuerte. Aio

Sujeto de prueba 001 (Tercera parte de siete)

Día 2, miércoles, 9 de mayo del 2035. Signos vitales: Temperatura: 36,9ºC. Pulso: 94. Presión arterial: 122 / 81.

Sujeto de prueba 001 (Segunda parte de siete)

Día 1, martes, 8 de mayo del 2035. Signos vitales: Temperatura: 35,7 ºC. Pulso: 82. Presión arterial: 118 / 77.

Sujeto de prueba 001 (Primera parte de siete)

Día 0, lunes, 7 de mayo del 2035. Signos vitales: Temperatura: 35,7 ºC. Pulso: 85. Presión arterial: 117 / 75.

Algo curioso

El lunes le pasó algo curioso. Como en todos los inicios de semana, había terminado de trabajar a las nueve menos cuarto, cuarenta y cinco minutos más tarde de su hora de salida. Se dirigía a coger el metro, maletín en mano y paso apresurado. Estaba deseando llegar a casa, liberarse de las ataduras de su corbata y su camisa de cuello estrecho, y enfundarse su camiseta de Motörhead para olvidarse de los problemas del mundo mientras hacía vibrar con sus dedos las notas graves de su bajo. Pero ese deseado momento de desconexión aún debía esperar unos minutos hasta que llegase a casa. Ahora, esperaba pacientemente a que el semáforo de peatones se pusiera verde para poder llegar a la boca del metro del otro lado de la calle.

Los escritos de Sekai

Y ahí estaba Sekai, de pie, sola y con la barbilla bien alta, en una falsa señal de orgullo que apenas podía esconder el temblor de su miedo. Había alcanzado el borde mismo de la existencia. Muchos de los que se habían hecho eco del propósito de su viaje le habían hecho saber, sin ningún tipo de amable cortapisa, que estaba loca de remate, que su periplo iba a ser un despropósito catastrófico y que se abocaba directamente a su propia muerte guiada por unos ideales erróneos. Sin embargo, ella se mantuvo firme, firme y sola. Hasta que alcanzó su meta y se quedó de pie contemplando el objetivo alcanzado. Había demostrado que, desde el principio, había estado en lo cierto, pero ya no quedaba nadie a su lado para verlo. Allí estaba ella, de pie y sola, orgullosa y sola, asustada y sola, en el fin imposible de su mundo plano.