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Imagen con latido (52): Purga

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¿Por qué? (Cielo cromado: 5)

Al principio, solo era un simple grafiti más garabateado sin delicadeza sobre un muro a punto de desplomarse. Nadie le prestó la más mínima atención. “Tan solo se trata de un ejemplo de vandalismo urbano”, pensaba la mayoría, cuando leía aquel mensaje escrito con trazos negros anchos y chorreantes. Ninguno se detuvo a reflexionar sobre su significado. Todos los que pasaban delante estaban demasiado ocupados con su ajetreo diario, y con el miedo reciente e incierto que aceleraba sus pasos por la acera. “¿Por qué?” era la pregunta que se planteaba en aquella pared. Y no había respuesta alguna al lado del último interrogante. Tan solo había bloques de hormigón desnudos asomando por una superficie deteriorada por la humedad.

Imagen con latido (51): Huida

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Piedra fría (Cielo cromado: 4)

“ Seguro que no esperabas verme aquí. Sobre todo, después de que haya pasado tanto tiempo. ¿Cuánto hace ya? ¿Un año y medio? Para mí ha sido como un siglo en el desierto. De veras. No sé si me has estado vigilando desde donde quiera que estés, pero, si lo has hecho, seguro que ya sabías que no ha sido fácil. Bueno..., espero que no pensaras que me había olvidado de ti. Eso, jamás. Aunque no me vieras pasar por aquí, he seguido pensando en ti, siempre. Cada día, cada mañana. De hecho, en ese fugaz momento cuando me despierto y mi mente está en blanco, es cuando creo que aún estamos juntos en la misma cama. Al menos hasta que vuelvo a recordar que estoy solo. Pero bueno, no he venido para contarte eso. En fin, supongo que a estas alturas te debo una explicación. Nunca antes había vuelto aquí. Al menos, desde el entierro. Ahora te extrañará verme aquí, de repente, sin motivo aparente. Verás. La última vez que te vi aquí, fue insoportable para mí. Todavía tiemblo recordando es...

Imagen con latido (50): Singularidad

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San Valentín (Cielo cromado: 3)

La mirada temblorosa de Trish se iluminó con destellos de alivio cuando por fin vio aparecer a Gille. Sintió que el alma le volvía al cuerpo cuando comprobó que su amado había mantenido su promesa un año más, a pesar del toque de queda. El joven caminaba a paso rápido y echando vistazos en todas direcciones, por si alguien lo había visto salir de su escondite entre los setos del parque. Los dos llevaban sin verse desde su despedida tras las clases de ese día, pero, para ambos, la tarde que había transcurrido desde entonces se había convertido en una eternidad insoportable. La enamorada Trish, por mucho que se esforzaba en encontrar algún defecto, fue incapaz de localizar una sola pega al aspecto de su amado. El corazón se le desbocó y los labios le temblaron, tratando de acomodar las palabras que se disponía a pronunciar delante de él dentro de unos minutos.

Imagen con latido (49): La que tuvimos que dejar atrás

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