Edith: amiga
Apenas había dormido la noche anterior. Edith esperaba sentada en un banco del parque a que llegara su amiga Patri. Nerviosa, no dejaba de mover el pie de arriba abajo. Se sentía inquieta e inestable, como si hubiese perdido el marco de referencia de su propia personalidad. El teléfono móvil comenzó a zumbar. Lo sacó del bolsillo y vio el nombre de su hermano Ezra en pantalla. Edith suspiró profundamente y se mantuvo firme en su decisión de no contestar. Ya era la séptima vez que la llamaba aquella mañana, pero a ella no le apetecía escuchar los reproches y las ideas absurdas de él. Dejó que vibrara hasta que su hermano se dio por vencido. Consultó el reloj. Ya eran las once menos cinco. Cambió de postura apoyando las manos en el asiento. Cuando miró al sendero de tierra de su izquierda, vio aparecer a Patri, quien la saludaba efusivamente con una amplia sonrisa. Edith no se había percatado de ello, pero también sonreía y, por un segundo, de su cabeza desaparecieron todas las preocu...