Lady Noche (Primera parte de dos)
El despacho permanecía en la penumbra de la noche. El capitán de policía Ricken contemplaba la que consideraba su ciudad a través de la persiana. Dejó que la vista vagara entre los perfiles de los edificios oscuros, cuyas ventanas se encendían y apagaban de vez en cuando. Suspiró y se fijó en cómo los pecados de cada uno de los ciudadanos se elevaban y diluían en el aire de la noche en forma de columnas de vapor y humo de tráfico.