Grietas en el cielo (Primera parte de tres)
El lanzacohetes que portaba a la espalda pesaba más de lo que había pensado en un principio, y ya no quedaba rastro alguno de la terrible sensación de extrañeza cuando se vio forzado a sujetar un arma por primera vez. Dicha sensación de peligro había quedado muy atrás, dando paso a una terrible familiaridad hacia aquellos instrumentos de muerte que Atelier se veía forzado a usar día tras día. El plan de aquella jornada era claro: el lanzacohetes resultaba fundamental para tratar de asestar el primer golpe al enemigo.