Lía
La pequeña Lía sostenía el cuchillo apuntando hacia abajo justo delante del pecho. Lo apretaba contra las pieles que la abrigaban como si, en lugar de ser un filo cortante, se tratase de un escudo de hierro. Su respiración era acelerada y el vaho que salía de su boca se esfumaba repentinamente a causa de las rachas de viento. Lía estaba asustada, tanto que hizo ademán de retroceder.